Música para ustedes

lunes, 1 de diciembre de 2014

Factores que influyen en la conducta ética de la toma de decisiones


Los factores son:

Etapa de desarrollo moral: Realizan una evaluación de la capacidad que posee un individuo para juzgar lo moralmente correcto. A más alto desarrollo moral, menos dependiente será de las influencias externas y, en consecuencia, más predispuesto a comportarse de manera ética.


Ambiente organización: 

Se refiere a la percepción de un empleado acerca las expectativas organizacionales. Algunos ejemplos son: Los códigos de ética, el comportamiento de la alta moral, por parte de la gerencia, las expectativas realistas de desempeño, las evaluaciones del desempeño que consideran tanto el fin como los medios, el reconocimiento notorio, los ascensos de las personas que muestran una conducta moral alta y el castigo para las que no la muestren, entre otros.


Locus de control: 

Se refiere a la dimensión en la que los individuos se creen responsables de los hechos de su vida. Los individuos con un locus de control interno, se apoyan en sus propios esquemas de lo correcto o incorrecto para orientar su comportamiento, en cambio las personas con locus de control externo, por lo general es menos posible que asuman la responsabilidad de los efectos de su comportamiento y es más dable que se apoye en las influencias externas.




La ética y la responsabilidad social son conceptos que la sociedad ha aplicado en su actuar desde tiempos atrás, y han sido introducidos en las organizaciones desde que han sido conceptualizadas por sus creadores.

La ética viene desde los tiempos de Homero quien la define como el espacio donde se concentra la vida y en donde se distingue el proceder del hombre y las bestias, es decir, es el conjunto de normas morales que rigen la conducta humana.

Desde el punto de vista de las organizaciones, la ética tiene que ver con la axiología, o sea con los valores que son reflejados en la cultura empresarial como normas y principios, y que tienen como fin alcanzar una mayor armonía con la sociedad para permitir una mejor adaptación a todos los entornos en pro de respetar los derechos de la sociedad y los valores que ésta comparte.

Para profesar la ética dentro de las organizaciones, las empresas crean sus códigos de ética con la finalidad de combatir la corrupción, el engaño y el mal comportamiento de sus integrantes, que no solamente pernea al interior sino que trasciende al exterior de las organizaciones.

Como parte de estos principios éticos surge la responsabilidad social empresarial que se define como la actitud consciente y responsable de las mismas organizaciones hacia el bienestar común.La OIT(Organización Internacional del Trabajo) la define como el conjunto de acciones que toman las empresas para que sus actividades tengan repercusiones positivas en la sociedad y reafirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en procesos internos como externos.

Por lo tanto, la responsabilidad social es una forma de hacer negocios que toma en cuenta efectos sociales, ambientales y económicos de la acción empresarial, integrando en ella el respeto por los valores éticos que inciden en las personas, las comunidades y el medio ambiente.

Finalmente ambos conceptos se resumen en el actuar de las personas, pues una empresa gestiona ética mente cuando los individuos que la crean y que en ella colaboran, lo hacen dentro de sus propios valores y principios de conducta, los cuales son el reflejo de lo que se recibe en las familias, las escuelas y que son acordes al entorno social.


Fuerzas que intervienen en el comportamiento ético



2.- Códigos de conducta de empresa. Autorregulación sectorial.

En estrecha relación con el principio de transparencia y 
como vehículo de expresión de las políticas de RSE, 
tenemos los códigos de empresa, que como se ha indicado,
Cada vez son más las empresas que formulan su propio 
código. Desde el punto de vista de los empleados y 
directivos es clave ya que, al pasar a formar parte de la 
empresa, aceptan el compromiso moral de asumir dicho 
código en su conducta profesional. Estamos ante un 
mensaje que se lanza a la sociedad en el sentido de 
expresar el compromiso de la empresa a asumir 
determinadas responsabilidades.

El término "autorregulación", generalmente, se usa como el
 antónimo de "regulación", situándose el discurso entonces 
en la contraposición genérica entre voluntariedad y 
normatividad. Esta autorregulación puede entenderse en 
clave de empresa individualmente considerada, pero 
también de sector, o territorial.


Sin lugar a duda, las empresas las precisan para corregir 
los impactos negativos que genera el desarrollo de su 
actividad y que se emiten para influir en las prácticas de 
sus socios de negocio globales, y como una manera de 
informar a los consumidores sobre los principios que se 
siguen en la producción de los bienes y servicios que
 manufacturan o venden.
Estamos ante instrumentos muy relevantes para la 
promoción de los derechos humanos, laborales y 
medioambientales, así como de las medidas contra la 
corrupción, en especial en aquellos países en los que las 
autoridades públicas no aplican normas mínimas.

Pero este rápido desarrollo de los códigos, como 
herramienta de RSE, puede ser percibido como una 
peligrosa tendencia hacia la privatización de los derechos 
sociales. Así, por ejemplo, sólo pueden complementar, y no 
sustituir, la legislación nacional o internacional, el diálogo 
social o la negociación colectiva.


La clave está en si este mecanismo es suficiente para
 corregir los defectos de mercado y la economía global.

Sin duda las empresas que importan productos de países 
con escasa protección de los derechos humanos tenderán 
adoptar códigos para evitar las críticas, especialmente si 
sus ventas dependen en buena medida de la imagen de la 
marca y de la buena voluntad del consumidor. Además del 
previsible impacto positivo sobre la reputación corporativa, 
la adopción e implementación de los códigos de conducta 

pueden aportar otros beneficios empresariales, como una 
mejora en la relación con los socios, la promoción del buen 
gobierno corporativo y del cumplimiento legal en los países 
de operación, y una mejora en la calidad y en la 
productividad como resultado de un mejor clima laboral.













Elementos de la profesión

Ejercer una profesión requiere que tal actividad sea hecha por el mismo profesional. Pero nadie puede ejercer una actividad que desconozca, por lo que la actividad personal presupone que se hace teniendo en cuenta los tres componentes del quehacer profesional:



Los componentes científicos. 

Son las bases de teoría científica de toda actividad profesional pero que, siendo semejante para grupos de profesiones, es diferente para todas las profesiones. Su comprensión permite dominar la naturaleza de la profesión y por lo tanto, producir resultados conforme con los objetivos de la profesión y predecir los resultados de su ejercicio.
Los componentes técnicos. La toda profesión existen actividades cuya ejecución señala el quehacer propio de la profesión, el cual debe ajustarse a ciertas normas de procedimiento y de técnicas aplicadas. Estos procedimientos y técnicas son los elementos técnicos de la profesión, cuyo conocimiento permite seleccionar las actividades intrínsecas y posibles que permitan alcanzar los objetivos de la profesión.


Los componentes humanos o de servicio.

 Son la traducción de los componentes técnicos y científicos puestos como servicio al usuario de la profesión, en forma inmediata o mediata. Representan entonces el servicio en sí mismo, como motivación esencial del ejercicio profesional.
Subordinación del actuar profesional a la ética. La conciencia profesional, al tener este elemento, puede ordenar, permitir o prohibir los actos que consideren o están de acuerdo con lo debido en materia de la respectiva ética profesional. En el fondo, esto implica que, en caso de conflicto ético, se deben respetarlas escalas de valores profesionales por encima de las escalas personales.


Preparación profesional científica y técnica. 

Siendo el papel de la conciencia profesional el juzgar los actos profesionales, es importante que el profesional haya recibido la debida preparación que le permita actuar en la profesión con el máximo de beneficio para sus usuarios y para que la conciencia moral profesional pueda evaluar si cada acto está ajustado al deber ser profesional.
Formación ética. Como todo ejercicio profesional implica deberes morales, es necesario que el profesional los conozca, para que su conciencia pueda valorar si se cumplen o no y si se cumplen según las normas éticas respectivas o violándolas.
Sentir la obligación de trabajar. El trabajo es una forma de retribuir, en justicia, lo que el profesional ha recibido de la sociedad en su preparación, en las oportunidades de trabajar que se le dan (aunque a veces esto no sea una realidad social) para que pueda subsistir decorosamente y para cumplir con los derechos de los usuarios y empleadores respecto al trabajo del profesional.
En la profesión y el servicio a los demás
El ejercicio de una profesión es siempre de carácter social de hecho, las profesiones han nacido y se han desarrollado como respuesta a necesidades de las comunidades, no de las personas consideradas individualmente y por ello, una de las funciones de cualquiera profesión es contribuir al bien común, sin que deje de proveer el necesario beneficio personal del profesional. Servir a los demás requiere utilizar los mejores esfuerzos del profesional, como un deber personal e inherente a su misma condición de profesional. Lo anterior implica que el profesional debe sentirse útil a los demás. 


Estabilidad profesional

La estabilidad profesional supone consagración al ejercicio profesional de por vida, habida cuenta de lo que se requiere para la formación del profesional, mirado como costo social, como esfuerzo personal y como respuesta a necesidades permanentes de la sociedad.
Sin embargo, la estabilidad profesional no significa inamovilidad. Dado que sería una negación de la libertad humana para elegir función en la sociedad, pero sí significa permanencia por atractivo de la profesión y por la misma utilidad que representa su ejercicio. Tampoco supone dedicación exclusiva, pues el trabajar, junto con el amar (como compartir familiar y social), el divertirse y el adorar a Dios, es sólo una de las actividades que le permiten al humano su realización personal.


Beneficio personal

Como se dijo antes, el ejercicio profesional se da fundamentalmente para el bien común, representado en el conjunto de usuarios de la profesión, pero sin descartar el bien particular del mismo profesional. Este bien particular es el lucro personal, que permite al profesional vivir honestamente, con su familia, del ejercicio profesional.

Pero el beneficio personal, como elemento de la profesión, no es sólo el bienestar material. Incluye la satisfacción personal espiritual por su quehacer y los resultados que se obtengan; es el "status" que la sociedad le asigna por su utilidad social, que no sólo por el ser profesional; es la autoridad moral y científica que se le reconoce en su campo; son los derechos y privilegios que le otorga las sociedad en retribución al trabajo desempeñado.

Honradez profesional

Debe ser el resultado de la función social de la profesión como trabajo dirigido al bien común y que impide sustraer el beneficio personal al bien común. Ser honrado, profesionalmente hablando, es cumplir los deberes de la profesión, sin desechar los derechos, en sentido de justicia. Por lo tanto, la honradez profesional lleva a reconocer los deberes como prioridad frente a los derechos.

domingo, 16 de noviembre de 2014

La importancia de cultivar la ética profesional


Facilita y permite que los actos de una persona se basen en principios y valores, lo que redunda en beneficio propio y de la sociedad. Se trata de la ética, conducta fundamental en toda actividad humana que promueve los comportamientos moralmente correctas que deben tener los individuos entre sí. No obstante, en el ámbito profesional, la ética busca regular las actividades que se realizan en el marco de una profesión; pero cuando ésta no se aplica de manera correcta, puede afectar negativamente a otros. Por ello, la instauración de códigos deontológicos o disciplinarios en el trabajo resultan claves.

La importancia de cultivar la ética profesional